Leyendo mails de actualidad profesional (si, ya sé, para divertirme nunca mido las consecuencias...) encuentro éste, super formal, de una reconocida editorial de impuestos que reza lo siguiente: (juro no aburrirlos con artículos de la Ley pero quiero que lo entienda todo el que visite el blog)
La ley de matrimonio civil, en el apresuramiento de su sanción, no ha considerado los efectos tributarios del nuevo rol de hombres y mujeres frente a las leyes impositivas.
Teniendo en cuenta las próximas declaraciones juradas, tanto del impuesto a las ganancias como a los bienes personales del año fiscal 2010, acercamos distintos enfoques y opiniones acerca de las implicancias fiscales para los demás contribuyentes.
Antes que nada, morí de amor con el término "apresuramiento".
Me pareció que esta ley fue debatida hasta el hartazgo y realmente se podría haber pensado un poco más en las implicancias que esto traería, sobre todo porque gran parte de nuestras leyes se basan en el Código Civil.... pero como siempre, típicamente con nuestro argentinian touch, "latamoconalambre" y después vamos viendo qué pasa.
Para los seguidores del blog que no son colegas les cuento lo que dice la Ley de Impuesto a las ganancias.
"Art. 30 - Corresponde atribuir totalmente al marido los beneficios de bienes gananciales excepto: a) que se trate de bienes adquiridos por la mujer en las condiciones señaladas en el inciso c) del artículo anterior; b) que exista separación judicial de bienes; c) que la administración de los bienes gananciales la tenga la mujer en virtud de una resolución judicial".
Y con similar tratamiento en el Impuesto sobre los Bienes Personales.
Y si señores, ya entonces nos regalar una nueva excusa para no ingresar el impuesto.
¿Viste muchacha esa amiga que conoces desde chica, que te conoce como diría el poeta contemporáneo Ricky Arjona "desde el pelo hasta la punta de los pies" y que si no fueran amigas serían como hermanas?
¿Viste muchacho loco a ese fiel compinche y compañero de aventuras, que sabe tus peores secretos y los ha callado como un señorito inglés? ¿Que te ha visto en las peores noches de tu vida y que aún volcado y destrozado te ha dejado gentilmente en la puerta de tu casa?
Es hora entonces que YA MISMO le sea propuesto un dulce matrimonio y listo! Nadie paga por los bienes gananciales.
¿Y como es esto? Sencillísimo. Y en el caso de las chicas es muchísimo más facil aún: como la ley dice que los bienes de la sociedad conyugal los declara el marido, y bueno, "deci Alpiste".
Y allí van contentas por la vida Sandra y Celeste comprando casas, autos, se mudan al country y que pague "el marido".
Porque como ellas no tienen nada que ver con resoluciones judiciales y bienes adquiridos por la mujer de los que hablan otros incisos, sino que los compraron con el sudor laboral de AMBAS y pertenecen a su ámbito conyugal, cuando venga el Sr. inspector de AFIP Sandra declara:
"Antes de conocerla a Celeste yo no tenia nada, hicimos todo en común, son todos bienes gananciales correspondientes a nuestra flamante sociedad conyugal, asi que como me dicen que declare mi marido y marido no tengo....."
Celeste asiente en un rincón diciendo "marido que digamos, yo tampoco tengo"
Y listo, mi vida, andá cerrando la inspección porque ambas han cumplido con la fría letra de la ley.
Se nos complica un poco la cosa con Diego y Fernando. O ambos son considerados marido y pagan doble o tendrán que definir entre ellos quien se autoproclama marido en este nuevo encuentro de almas gemelas.
A la hora de no haber declarado los bienes en su Declaración Jurada, Diego esgrimirá que él cocina como los dioses, hizo cursos con Gato Dumas, Dolly Irigoyen y no se pierde ni un sólo programa de repostería en Utilísima Satelital. Agrega que él es el alma de la casa y los domingos amasa ñoquis mejores que los de ambas madres.
Tiene buen gusto para decorar el loft en el que viven los felizmente recién casados y buscando precios es casi mejor que la mismísima Lita de Lazzari, no hay supermercado al que no le haya hecho su sondeo. No tiene ni idea de lo que le pasa al auto cuando no arranca ni tiene la mínima habilidad para los trabajos hogareños de reparaciones en general: él no se siente fundamentalmente como "el marido de la casa", le cede ese beneficio al Ferny.
Ferny, por su parte, te plancha las camisas que te deja los cuellos impecables. Lava la ropa blanca a mano con Camellito y tiene todo el placard ordenadito y exhudando perfumito en aerosol con el que rocía la ropa recién planchada, dejando todo chuavechito chuavechito.
Fan a ultranza de pasar el Mr. Músculo por toda la casa hasta que no le salgan "estrellitas" a las cosas. Él mismo repite la frase cabecera de su madre "Mirá, en este piso hasta podes comer....". Adora a su caniche toy Bravío y por supuesto tampoco se siente "el marido de la casa", adora que Diegui ocupe ese papel.
Expuestos que fueron los motivos de cada uno, con abundante prueba de todo lo dicho en el expediente, el inspector sigue dilucidando a quien encajarle los bienes que tienen en común.
"Y si pagan 50% cada uno, muchachos?" les propone en algún momento.
"La ley no dice esto" dice contundentemente Diego, con su bozarrón de locutor de FM, rectificándose al instante por miedo a que le endilguen el rol de marido "No que tengo razón, hermoso?" con caidita de ojos incluida al inspector que no sabe para qué lado disparar.
Quedan todos avisados: estimadísimos clientes, amigos, lectores y público en general: basta de abuelitas fiscales, de donaciones que salen de abajo de las baldosas, de querer esconder la casa en el country como David Copperfield escondió la Estatua de la Libertad, basta de inventar donarle los bienes a los hijos en vida pero dejándole el usufructo al que quedó soltero "porque no tiene una bruja que le exija que venda todo y me deje en la calle".
Desde aquí, desde este post sencillo y sentido ya les doy la solución: CASARSE con un amig@ del mismo sexo.
Ah, bueno, queridisimo saltamontes, si sos heterosexual: eso es lo de menos!. ¿No querías pagar menos impuestos?: acá no vas a tener que pagar con el sudor de tu frente, quedarán involucradas otras partes, imagino.