jueves, 29 de marzo de 2012

Encuentros con el Sr. Contacto

Todos los hechos descriptos en este post son muy parecidos a la realidad, pero hagamos de cuenta que no lo son para no tener ningún tipo de problemas, mejor digamos que son de mi pura imaginación para que no afecte a la sensibilidad de los lectores más desprevenidos.

Estamos viviendo una época donde cada uno de los Organismos vinculados con nuestra profesión está analizando cada vez en más profundidad, la información que tiene en sus bases de datos. Y de esos entrecruzamientos surgen las benditas inspecciones (bueno, verificaciones, es lo mismo!).

Y uno va con las planillitas, los millones de fotocopias, los cuadritos que hay que preparar para explicar lo ya explicado en diferetes instancias, más todos los formularios que acreediten que somos la persona indicada para atender la inspección que cada vez son más y que últimamente también tienen que estar sellados por el Sumo Pontífice y la bendición Papal que tenés que adjuntar en formulario aparte.

Quemando las pocas neuronas que me quedan en pie, trato de buscar la explicación de
- porqué un monotributista, un jubilado o un ama de casa compró los dólares que compró (que nunca revisten una importancia que uno diga "y si, amerita la inspección")
- un cambio de un rodado que al Inspector le figura en el 2008 pero en realidad se compró el 26/12/2007
- que lo que en la declaración jurada está en yenes el inspector infiere que son rupias
- una retención que aparece por sistema en una fecha y fue tomada por el contribuyente 2 días y 1/4 antes...
y otras tantas diferencias de mayor, menor o ninguna importancia que habrá que justificar de todos modos.

El inspector pide originales, copias y tripilicados de lo que él ya ve por sistema, pero no importa, el punto fundamental en cualquier verificacion es juntar pilas y pilas de papeles.
Adjuntamos también un pedido de prórroga para que eso que le estoy mostrando se lo traiga en dos copias certificadas porque parece que la foja protocolar de la certificación estuviera untada en dulce de leche: les en-can-ta!, la piden para cualquier cosa y vio? algo refrendado por el escribano es como que da nivelllllllllllllllllllll, mucho nivelllllllllllllllllllllllllllll.
Armo cuadrito con la justificación de las compras.
Armo cuadrito con todas las ventas. Se procede al punteo exhausitivo de factura de compra por factura de compra de los últimos dos años. Luego viene el punteo exhaustivo de las facturas de venta.
- Hmmmmm, volvamos a las de compra que me quedó una duda - dice el inspector
- Pero hoy no traje las de compra porque ud. ya las había visto la semana pasada
- No se haga problema, acá tiene el formulario, pidame una prórroga y me las trae de vuelta en original y copia la semana que viene porque las puntee contra el libro pero me gustaria tener copia de algunas....
- De cuáles?
- No importa, no se haga problema, ud sáquele copia a todas

Si, ya se que uds. piensan lo mismo que yo, que es como un poco mucho sacarle copia a cuatro biblioratos que están que revientan, pero cuando la semana que viene llegue con una carretilla de fotocopias, seguramente de las 3576 copias, él va a elegir quince facturas al azar. Y el resto lo uso para hacer con una tijera, nenitos que se agarran de las manos para colgar guirnaldas con onda en mi oficina!.

Y después de estar yendo y viniendo, perdiendo un tiempo precioso siempre brota de sus labios la misma apreciación "Sabe lo que me estaría faltando como para ir cerrando?"
Si, CEREBRO te está faltando, pero eso no te lo puedo decir porque si no terminaríamos a las piñas.

Pero lo más interesante del post no era contarle nada de esto referido a las inspecciones sino que cuando Roberto se siente amenazado, que su delicado equilibrio se ve vulnerado, una vez que hace meses que estamos contestando puntos y más puntos de los requerimientos... las cosas no están saliendo tal como a él le gustarían. Tal como anhela en su deseo más recóndito.
Entonces, aparece la conocidísima figura del "Tengo un amigo que es hermano del sobrino de mi cuñado que me dijo que tiene un conocido que nos puede dar una mano"

Cómo le decimos? Gestor? Contacto? Conocido?

Seis de la tarde. Constitución City. Bar de mala muerte del que no sé si salgo con vida o si voy a tener que usar el maletín de escudo antibalas. Ya sólo con tener cuatro papeles en la mano, doy un target completamente diferente al resto. La oveja negra del rebaño.
Llega Roberto con alguien que lo acompaña detrás.
Cuando Roberto se sienta y queda expuesta su grata compañía el miedo que tenía comienza a aumentar exponencialmente, no se si Roberto viene con un conocido o con un guardaespaldas doble pechuga.
Es el Mesías, el que resolverá todos nuestros males, el que tiene la llave de la felicidad más importante que la del cofre de Feliz Domingo para ganarse el viaje a Bariloche. Es, en síntesis, el Sr. Contacto.

Lo primero que me atraviesa es la sensación de que no tengo ni idea cómo es que estoy ahí sentado... fui solamente a llevarle al cliente los papeles que me pidió y termino en un rendez-vous infernal. Sensación horrible entre humillante y desafortunada, entre abusiva y descolgada.

Me pido un cortado, el Sr. Contacto y Roberto se piden unas birras con "manices" (sic).
Jamás lo he visto en mi vida, pero obviamente, tengo la leve impresión de que ya nos conocemos de memoria.
Un buen Sr. Contacto que se precie de tal, que tenga un alto nivel: se come las eses, habla un perfecto lunfardo muchas veces completamente inentendible, otras bastantes simpático, usa traje setentoso (de la época en que le entraba), fuma Particulares -mínimo- y tiene un savoir faire completamente irresistible.
Si bien no tiene título de nada (título? qué es eso?), se las sabe todas. Entiende tanto de planos municipales como de Recupero de IVA de Exportaciones, constituciones de sociedades con sucursales en el exterior, contratos de leasing, ejecuciones prendarias o carpetas radicadas en Mandatarios.
Es un sabihondo-todo-terreno. No hay problema que el no pueda resolvernos. Es una especie de Mac Gyver de los trámites porteños. 

Arranca con un "A ver Doctorrrrrrr, que problemita tiene?". Ahí es dónde me vuelvo a preguntar porqué los contadores no venimos con un resorte incorporado para salir "eyectados" de situaciones de este tenor...
Me encantaría explicarle que por más que refuerce las "r" no soy Doctor porque no hice ningún doctorado y que el "problemita" -que él pone así en diminutivo en esta pregunta y que seguramente apenas arranque a explicarlo lo va a maximizar al extremo porque cuánto más lo maximice, más alta será su colaboración- no es MIO sino de Roberto, capische caro mio?. 

Obviamente que al Sr. Contacto no habrá situación alguna que le parezca complicada.
Agarra un puñado de maníes y mientra los tritura con sus dientes enormes, me explica (si, con la boca llena, es una marca registrada) que no me haga problema porque él tiene un equipo que le soluciona todo.

Ni me detengo en un análisis profesional porque a minutos de entablar la "conversación" (nunca mejor el entrecomillado, digamos) me doy cuenta que después de más de veinte años de profesión, vale más la ayuda del "improvisadisimo Contacto" que todo lo que yo pueda elaborar con mis conocimientos.
Que el señor tiene o bien un número de teléfono o una amigo o una tarjeta personal o la llave que abre puertas que mis conocimientos no abren, es evidente y sería un necio si lo negara.
Que Roberto nunca tiene para pagar mis honorarios pero si va a tener todo bien dispuesto (si es que ya no lo dispuso antes que nos sentemos en ese barcito de Constitución tan VIP) para el Sr. Contacto pueda sentirse como pez en el agua y poner manos a la obra con su super equipo de colaboradores.
Que me quemé las pestañas durante tres semanas elaborando una respuesta para cada uno de los miles de puntos que piden en la Inspección, que sin lugar a dudas, tanto el Sr. Contacto como Roberto van a proceder a revolear en el más oscuro de los olvidos.

Que cuando nos vamos de ese barcito con tanto charme, Roberto se siente seguro, pleno y confiado con solo palmear la espalda del Sr. Contacto, momento en el cual años de estudio, años de ejercer la profesión dignamente día a día, de tratar de hacer las cosas lo mejor posible, se van por la alcantarilla de la primer esquina del barcito de Constitución.