Hay músicos que aman improvisar y dicen que de sus "zapadas" sale lo mejor de si mismos, la mejor música.
Hay actores que dicen que en la improvisación está lo más nutritivo del proceso creativo.
Hay directores de cine y de teatro que encuentran justamente ahí, en la improvisación de sus actores, la chispa exacta para lograr aquello que tanto estaban buscando.
Seguramente influenciados por tanta creatividad vernácula, tanto fluido artístico, tanta vibración energética, los cráneos de los diversos Organismos de Recaudación implementan nuevos cambios a los procesos ya conocidos, jurando sobre los Santos Evangelios que todo será para mejor y como una manera de ir acompañando a los tiempos que corren.
Lamentablemente no improvisan, digamos mejor que son unos improvisados.
Lanzan (en el peor sentido del verbo lanzar, digamos) aplicativos, resoluciones, normativas, dictámenes que sólo podrían ser aplicados en la "Tierra del Nunca Jamás", que no los entendería ni el mismísimo Peter Pan. Pero dentro de su impunidad más pasmosa, ellos anuncian estos lanzamientos con bombos y platillos, subidos a la cresta de la ola del cambio y si después no se puede llevar a cabo: "Ah, bueno, mi pequeño saltamontes, ese no es mi problema....!"
Es evidente que ir a pagar los impuestos al Banco Ciudad con un diskette era casi una cosa salida del paleozoico contable. La velocidad del cambio en menos de lo que canta un gallo nos ha hecho pasar de boletas hechas a mano como pequeños escribientes florentinos a formularios impresos por el Gobierno de la Ciudad (cuando tenias la suerte de que la impresora tuviese tóner! si no te daban una raspadita que rezaba "seguí participando, veni mañana que con suerte te damos las boletas" o colgaban el odioso cartelito de "solo tres boletas por contribuyente, máximo tres contribuyentes" con lo cual una semana entera de hacer cola en Rentas te aseguraba tener la cuarta parte de los clientes con las boletas para ir a pagar!) al comodísimo hagalo ud. mismo en su propio estudio (y con su propio papel, su propia compu y su propia tinta!).
Pero algún iluminado se habrá dado cuenta que el hecho de ir con el disketito que graba el sistema:
- es recontrapoco operativo
- la mayoria escupen error irremediablemente
- a la cajera se le traba la lenguetita metálica y le sale fuego por sus ojos cuando se le quiebra una uña por culpa de eso
- en su gran mayoría llevan y traen una cantidad de virus por milimetro cuadrado que tiene más densidad de población que Bangladesh
... entonces se les dispara la brillante idea de hacer todo por la via electrónica. La idea es efectivamente brillante, el problema es que no se la pone en el contexto adecuado. Y de la noche a la mañana, sin el menor análisis de factibilidad, anuncian con bombos y platillos: "el diskette queda definitivamente abolido por un nuevo proyecto que permitirá comodamente desde sus casas abonar mediante volante electronico de pago todas estas obligaciones".
En el medio de la ceremonia donde están anunciando tamaños cambios a algún iluminado, de esos que les funcionan las neuronas los días impares, pero le funcionan, razona gratamente: "Ups! y los que no tienen cuenta bancaria?" "Y todo el universo de contribuyentes que no tienen ni la menor de cómo se usa "pago mis cuentas"?" "Y los que tienen todas las cuentas embargadas y de todas maneras con la recaudación del día iban y cumplian con los pagos?"
En ese momento le susurra al oído todas estas dudas a su superior directo, el que al instante se le enciende como un cartel luminoso que dice "Me parece que nos mandamos una flor de metida de pata" porque aboliendo el diskette dejamos en descubierto la polaridad "Electrónico o nadddda!".
A los pocos días, emprendemos el consabido "proceso recule" en donde se da marcha atrás, parcial o totalmente, a la dura letra de la reglamentación que sacamos pocos días antes. Inmediatamente sale la consabida resolución que prorroga la resolución que decia que hay una resolución que amplia la resolución que dejaba sin efecto el pago con diskette. Te lo paso en limpio: "y si, sigamos pagando un tiempo más con diskette porque la idea es buena, pero se nos armó tal quilombo que mejor prorroguemos porque no sabemos como salir del paso".
Así pasa con los nuevos aplicativos que lanzan como el parche del aplicativo anterior que no andaba, que supuestamente resuelve un tema pendiente mientras que en el mismo momento ya nos va dejando un tendal de nuevos temas sin resolver. Ni los ratones del laboratorio de Dexter los deben probar antes de colgarlos en la página. Ni bien son instalados ya empiezan a tirar errores que parece que tuviésemos la computadora poseída por el mismísimo Leviatán, pero no os calenteis! ya están en proceso de elaborar un nuevo parche que se publicará inmediatamente.
Y ni hablar con lo que está pasando con Ganancias 2010 y el esquizofrénico sistema de "lanzamos una nueva tabla de deducciones que la pensabamos poner a funcionar YA, pero mejor la postergamos, pero como dijimos que era para que se usara YA y no se usa, el impuesto que hubieras logrado bajar si se usara -pero no se usa-, mejor pagalo (porque lo tenes que pagar porque la tabla que se iba a usar no se usa finalmente) pero dentro de un año" Quéééééééé? Me repite la pregunta, no se entiende nad-d-d-d-d-d-d-d-a! Parece el trabalenguas de "los tres tristes tigres" pero no, lamentablemente no es un trabalenguas, es la cruel realidad.
Preguntas posibles: Porqué sacaron algo que finalmente no se usa?
Para qué difieren UN AÑO el impuesto en este contexto tan incierto?
Porqué si tomaron finalmente la decisión intrincada de diferir, el aplicativo con el que calculo no me dice lo mismo y me genera un impuesto a pagar mayor? Es un engendro o estoy como demasiado exquisito últimamente?
Porqué vivo pensando que soy un border bipolar esquizoide cada vez que tengo que leer alguna nueva reglamentación? Porqué?
Y asi
- te inician juicios por deudas que ya están canceladas porque la boleta de deuda salió oh! casualidad quince minutos antes de que cancelaras la deuda pero nadie le avisó al abogado
- lo que antes se pagaba sin intereses (Regimen Simplificado de IIBB Ciudad de Buenos Aires, servicio doméstico para jubilares) ahora SI se paga con intereses entonces es una especie de tómbola "según el día que hayas pagado estás en el cielo o en el mismísimo infierno"

- la fecha que dice el empleado como fecha de ingreso es así porque lo dijo el empleado por más que en un momento de nervios Johnny haya tirado la fecha de nacimiento de su hijo -que además es coincidente con los tres años que se fueron a vivir a Córdoba con el hermano de Johnny a probar suerte en un microemprendimiento- pero mejor ... "pagá la multa que es más fácil que reclamar y hacer toda la presentación de la prueba y damos el caso por cerrado" inspector dixit.
Todo suena a improvisación permanente, a "latamo con alambre", a "bueno hacelo asi y cualquier cosa vemos..." ¿Qué vemos? La manera de arreglar semejante enchastre, después vemos?
Sigo pensando en la improvisación creativa, la artística, la que justamente se lleva tan de patadas con los improvisados de turno que además, como si esto fuera poco, nos hacen creer que tienen proyectos brillantes entre manos y no hacen más que embarrar la cancha, tornar desprolija cualquier labor profesional que uno quiera encarar.
Sacar un turno por internet es más dificil que entrar al programa de Susana Gimenez para ganarte un auto cero kilómetro. Como si esto fuera poco, cuando se obtiene el bendito turno para dentro de 145 días hábiles administrativos, uno se pone contento como si se hubiese ganado un viaje al Caribe para dos personas en un All Inclusive.

Y lo peor.... terminan teniendo razón.
Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!