La gente corre como poseída por los pasillos, saltando los escalones de las escaleras mecánicas de tres en tres, a la búsqueda del descuento propiamente dicho. La gran pregunta: "Akiabara" es un lugar de comida china, de decoración zen o ropa para chicos cool?. "No importa! Sea lo que sea está a la mitad de precio! No entendes?" contesta agitada una amiga a la otra mientras corren los 100 metros llanos hasta el local.

"- Che, se puede blanquear ALGO?"
Y no se sabe a ciencia cierta si es que quieren mandar los cubrecamas al Laverap, si quieren meter al perro en el Koinnor -poderoso el chiquitín- o si seriamente me están hablando del Blanqueo Tributario.
Se enteraron en el café del gallego de la esquina -porque en la sobremesa les pasó el dato el mozo que se las sabe todas- que hay posibilidades de "blanquear" bienes que no fueron declarados en su oportunidad, pagando solamente (en realidad este solamente es el que debiera ir entrecomillado) al 1%.

En el aire, se huele una onda, NO PUEDO DESAPROVECHAR ESTA SUPER OFERTA. Y cuando empezamos a aterrizar en el plano de lo posible, de lo real, siento que de a poco la carroza de la cenicienta se convierte en calabaza, que los blancos corceles se convierten en ratones y nunca más acorde al tema que hablar de ZAPALLOS y RATONES.
Por no dejar pasar este ofertón impositivo son capaces de blanquear hasta lo que hicieron medio borrachos en la ultima despedida de solteros a la que asistieron.
No muchachos, impositivo, blanqueo impositivo era....
Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh !!!!
Me pasaron mal el dato, entonces