martes, 10 de noviembre de 2009

Finoli, Finoli

Los amigos del sitio web de la AFIP siempre me dan material para mi escritura. Finalmente, y aunque no quiera o me niegue, les voy a tener que agradecer.
Les pido, por un minuto que se zambullan en la imagen de los inspectores que relevan a los obreros de la industria de la construcción.


Ya me causó gracia el tema del CASCO AMARILLO. Ya sé que es obligatorio, pero si vas a relevar a los obreros "de dorapa" y fuera de la obra, el casco me parece innecesario, pero bueno... lo obligatorio es obligatorio.

Pero mi intención no era marcar el tema del casco que es solamente un minimísimo detalle sino que lo mío apuntaba a la segunda inspectora a la izquierda que está mordiendo el lápiz tan finamente, pero tan finamente, que llamó mi atención.

Esa sutileza inmediatamente me retrotrajo a algunos momentos en los que tuve que lidiar con esos inspectores que como le dieron un poquito de poder, salen con todo el alma de barrio, y la mancha de tuco y pesto en el cerebro a relevar contribuyentes con una onda "Salvese quien pueda que acá llegué yo!!".
Porque ahora que tienen sus cinco minutos de poder, agarrate! porque vienen en tropilla... y arrasando con todo.
Algunos de ellos creen que porque le dieron un par de formularios con el membrete de la AFIP ya son personalidades importantes. Dignas del mayor de los respetos.

Sin embargo, la foto no miente, y algunos muestran la hilacha, mordiendo el lápiz de costado y comiéndose las "s".

1 comentario:

Verito dijo...

En conclusión, Revoleando, entre el casco amarillo por un lado, y todo lo que hay debajo del casco por el otro... nos quedamos con el casco, si yo entendí bien. A ver, dejame ver un poquitito más...........
Ok, nos quedamos con el casco, nomás. Tenés razón.