jueves, 27 de agosto de 2009

Blanqueando hasta a Michael Jackson (sabemos que es posible!)

Siento que a último momento mucha gente sufre una fiebre similar a cuando en el Alto Palermo tocan una chicharra en la Noche Shopping, graznando a viva voz que en tal local hay un 50% de descuento.
La gente corre como poseída por los pasillos, saltando los escalones de las escaleras mecánicas de tres en tres, a la búsqueda del descuento propiamente dicho. La gran pregunta: "Akiabara" es un lugar de comida china, de decoración zen o ropa para chicos cool?. "No importa! Sea lo que sea está a la mitad de precio! No entendes?" contesta agitada una amiga a la otra mientras corren los 100 metros llanos hasta el local.

Esta semana recibí algunos llamados de este estilo:
"- Che, se puede blanquear ALGO?"
Y no se sabe a ciencia cierta si es que quieren mandar los cubrecamas al Laverap, si quieren meter al perro en el Koinnor -poderoso el chiquitín- o si seriamente me están hablando del Blanqueo Tributario.

Se enteraron en el café del gallego de la esquina -porque en la sobremesa les pasó el dato el mozo que se las sabe todas- que hay posibilidades de "blanquear" bienes que no fueron declarados en su oportunidad, pagando solamente (en realidad este solamente es el que debiera ir entrecomillado) al 1%.

No saben bien qué blanquear: si revolver en la baulera a ver si la abuela entre las fotos viejas dejó un fajo de dólares o si apelar a la creatividad más insana y construir castillos en el aire, grandes como el del logo de Disney ... y en tren de ofertón, ponen a la Cenicienta, a Blancanieves + los siete enanitos, a Pluto y al ratón Mickey adentro, total el castillo con dependencias y personajes "all inclusive" paga nada más que el 1% y YA les queda en el patrimonio !! .

En el aire, se huele una onda, NO PUEDO DESAPROVECHAR ESTA SUPER OFERTA. Y cuando empezamos a aterrizar en el plano de lo posible, de lo real, siento que de a poco la carroza de la cenicienta se convierte en calabaza, que los blancos corceles se convierten en ratones y nunca más acorde al tema que hablar de ZAPALLOS y RATONES.
Por no dejar pasar este ofertón impositivo son capaces de blanquear hasta lo que hicieron medio borrachos en la ultima despedida de solteros a la que asistieron.
No muchachos, impositivo, blanqueo impositivo era....
Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh !!!!
Me pasaron mal el dato, entonces

martes, 18 de agosto de 2009

Upa!


Cuando era chico había un libro de Constancio Vigil (que antigüedad !!!) de tapas duras, rojo, que se llamaba "Upa!" con el que la mayoría de los niñitos y niñitas de nuestra generacón nos pusimos en contacto con las letras, la lectura, la escritura. Básico, simple, pero fundamental.

A qué viene esto? Leyendo mails que llegan a la oficina diariamente -la mayoría de ellos escritos por profesionales con cierta trayectoria-, me gustaría poder responderlos con un adjunto de partes básicas de este libro, sencillo y claro.

Más de medio planeta mailístico confunde "haber" con "a ver". Y poner "ahí" o "hay" o "Ay" es completamente aleatorio y aparentemente, les da lo mismo.
La letra "A" sueltita, deja librado a la capacidad lúdica del lector el tema de dilucidar si iba con una "h" delante o no. Total... la h es muda!.

La inmediatez de la comunicación (mails, msn, mensajes de texto, etc, etc, etc.) nos ha hecho olvidar a todos, del placer de escribir y sobre todo el de escribir bien, de que cada palabra tiene su forma, su identidad.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Reeditando posts: Se te cortó internet? Andá a trabajar al locutorio!

Haciendo trámites de esos que la espera es interminable, busqué refugio para hacer rendir un poco más ese tiempo muerto: UN LOCUTORIO.
Mi objetivo: responder mails, uno de los trabajos diarios que me ha encomendado la comunicación moderna. Me dispuse a abrir el correo, pero cuando quise contestar, el esfuerzo para coordinar una respuesta coherente, fue sobrehumano.



Una señora, a viva voz, en una cabina cercana (con cero acústica, por cierto...) le cuenta a su amiga sus avatares sexuales con un tal Quique que la visita esporádicamente, con descripciones vívidas de los encuentros, que fueron inquietantemente más interesantes que los mails a responder.
Superpuesto, a los pocos minutos, otra señora llama para pedir que comiencen a orar juntas al Señor (que no es el mismo señor que el de la otra conversación por cierto) porque el hijo necesita conseguir lugar en una pensión en Flores.

El cocktail fatal se completa con otra señora que quiere llamar al exterior e insiste e insiste con que el chico del locutorio le consiga el codigo de Area de una ciudad completamente desconocida.
Finalmente, entran dos chicos que piden máquinas para jugar en red. Se calzan los auriculares. "Qué suerte" pienso "no va a haber ruido!". Equivocado: se gritan de una máquina a otra: catarata de comentarios, risas adolescentes y un rosario de puteadas que hasta el propio Enrique Pinti debe desconocer.

Pregunta: el muchacho que atiende no lo puede dar máquinas cercanas? Y hace lo que puede pobre: él está como en un Nirvana, mascando chicle mientras te da la cabina, máquina para internet, pasa un fax, atiende el kiosco, te destapa la bebida chiquita de vidrio, hace la carga virtual a celulares, graba archivos en CD, se fija que salga bien la impresión: un verdadero pulpo multifunción.

Respondo como puedo los dos o tres mails que me parecen urgentes y cuando salgo a la calle es como una ola de serenidad que me invade. Hay bocinazos lejanos... pero nada comparable a la contaminación auditiva que me llevo puesta de ese ratito en las entrañas de un locutorio del barrio: un mundo de sensaciones.

martes, 11 de agosto de 2009

Una imagen vale mas que mil palabras...



Asi es como se presenta esta semana: con sensaciones cambiantes, clima raro, momentos calmos y de los otros. Pero prevalece un ambiente de tranquilidad, de calma... parece que muy de a poco va llegando un extraño equilibrio tantas veces buscado.

Y fundamentalmente, poniendo una sonrisa aún cuando las cosas no están ni perfectas ni mucho menos. Creo que se trata de eso: de poner lo mejor aún cuando NO TODAS las condiciones están dadas exactamente como uno espera.

Me siento extraño, creo que es parte del crecimiento, también acá en la oficina.