Diálogo I

- Seguramente es "no a la orden" y cruzado (expliqué con la pedagogía que es mi caballito de batalla para que no se manden ninguna de las suyas...). Solamente lo va a poder depositar en una cuenta de la empresa, no puede endosarlo ni cobrarlo por ventanilla
- Si, por supuesto que lo sé, soy abogado
Diálogo II
Situación: pericia contable a uno de mis clientes por un juicio laboral.
La dueña de la empresa dice:
- Me dijo el abogado que vos tendrías que saber lo que hay que preparar para la pericia y encargarte de tenerlo, que es un tema contable, él no tiene nada que ver.
- No hay problema, me lo envió el perito por mail. Pero ÉL MISMO es el que propone en la defensa los puntos de pericia que el perito me pide. (!)
- Te repito que me dijo que él no tiene idea de esto, que es algo específicamente contable.
Convocado que fue a una reunión, el abogado negó tres veces Judas' style, que fuese de su incumbencia porque no sabía qué había que presentar. A los pocos días, en la oficina del perito pude ver el escrito firmado por este abogado de la empresa que seguramente o lo firmó sonámbulo o bajo los efectos de un cocktail de Alplax + Alopidol o en un momento de trance hipnótico en terapia de vidas pasadas. La firma, of course, era la suya....
Cuenta la leyenda que no se sabe en qué momento, contadores y abogados se pararon cada uno en una vereda diferente. Y parece que momentáneamente, no habrá forma de acortar las diferencias.
Somos como provenientes de distintos estratos.
Ellos tienen más clase, son doctores aún sin haber hecho el doctorado: nos miran con una ceja fruncida hacia arriba con una cierto aire de superioridad, ello sí manejan asuntos importantes.
Van a ver un expediente a Tribunales con un ambo Dior que yo me lo pondría sólo para un casamiento (... y de esos casamientos a todo lujo) y entonces si vamos juntos parecemos los de maestranza a su lado. Ellas, adoradoras del Santo Tailleur y de la inmolación en zapatos de taco aguja, van con un nivel de superproducción sin importar el destino. Allá van con su maletin de cuero y su prestancia aún después de haber viajado hora y media para una audiencia en el Ministerio de Trabajo de La Matanza.
Me inquietan los verborragicos. Cada vez que hablo con uno de ellos, lanzan artículos, Códigos, incisos, acápites, normas y leyes con la velocidad del rayo, todo mezclado como en una gran Moulinex leguleya, ametrallándome con toda esa información que siempre viene acompañada de la frase "para mayor abundamiento le comento...".
En estos casos siento que toda mi complejidad de pensamiento, comparada con los vericuetos de su habla, es la nada misma.
El letrado parlante intenta apabullarme por todos los caminos posibles... y lo logra siempre ante el primer intento.
El letrado parlante intenta apabullarme por todos los caminos posibles... y lo logra siempre ante el primer intento.
"Por toda respuesta le digo" "es que tenemos que revertir la carga de la prueba" "el expediente no está en letra, está en despacho, está a la firma o está en Dictamen" "tenemos que presentarlo en las dos primeras" "el problema es que si esto se demora quedaría pospuesto por el tema de la feria" son algunos de los super hits del grupo. Ahí si que nosotros tenemos los nuestros y bien creativos que son...
Si no la ganan, la empatan.. y estiman que todos esos numeritos que hacemos, invirtiendo horas en llenar planillas con filas y columnas, carecerían totalmente de valor si no hay un escrito que acompañe a todos esos datos numéricos a granel, firmado por un abogado.
Recién ahí es cuando esa parva de cuentas empieza a cobrar sentido, bajo la noble firma de un letrado patrocinante.