sábado, 19 de septiembre de 2009

Un taxista llamado deseo .... (deseo que te calles!)

Voy al microcentro?: mejor, taxi. Se hace medio tarde?: mejor, taxi. Son pocas cuadras y la AFIP está por cerrar?: mejor, taxi.

Ensimismado en mi mundillo de trámites, papeles y otras lides, me subo al taxi, le digo dónde pretendo ir y apenas el Sr. Taxista pone primera imperceptiblemente entro a su Matrix, su universo propio y particular....

- Que te quede claro: no importa que estés leyendo algo importante (sobre lo que te van a preguntar en la reunión a la que estás yendo): primero deberás atender a la urgente necesidad del Sr. T -señor Taxista, para ir abreviando en la repetición- de comentarte (máxime si es lunes) una especie de "compacto" de Fútbol de Primera en cuatro cuadras y media.
Si el Sr. T. no cuenta con esa onda futbolera, invariablemente nos pasea por temas como: política, corrupción, vergüenzas nacionales, el impacto de Wall Stree en nuestra economía y otras yerbas.
Repito! que te quede claro: si te ve leyendo aunque más no fuera un folleto, fija que el Sr. T interrumpirá una cantidad infinita de veces hasta que le prestes atención a EL!.

- GPS addiction: Y si, también es probable que no sea el Sr. T el que te interrumpa con sus disquisiiones sobre de temas diversos, sino una gallega monocorde que le irá indicando al Sr. T absolutamente todo lo que debe hacer, con una precisión extrema midiendo todo en metros - decímetros y centímetros. Tecnología de punta aplicada a hacer quince cuadras!
"Es todo derecho Sr. T": apague esa voz interior que me está poniendo nervioso!

- Ley de Murphy: si estas apurado porque cierra la AFIP, andá caminando, andá de rodillas, andá como quieras: pero no tomes taxi: porque será el día en que el Sr. T. tratando de ponerse creativo, tomará nuevos rumbos, nuevos caminos, todos ellos embotelladísimos, plagados de aventuras y a los pocos minutos verás como la puerta de la oficina a la que tenías que entrar (o bien entidad bancaria a las tres de la tarde) se cierra en tus narices empujada por el personal de seguridad que señalando insistentemente su relojito hace señas diciendo TARRRRRRRRRRRRRRRRDE! Volvé mañana y segui participando

- Oda al Polaco: no, no es que el taxista sea europeo. Tiene al polaco Goyeneche en la radio a todo lo que da. Imposible concentrarte en cualquier pensamiento, no podés ni ordenar los cuatro papeles que tenés en la mano porque la garganta con arena te taladra los oidos. Y el Sr. Murphy, el de la ley, nos indica que si sos amante del polaco o del tango en general, el Sr. T es un metalero que tiene puesto desde Los Redondos hasta Black Sabbath o Judas Priest en compilado infernal a unos watts de potencia tales que salís despeinado del asiento de atrás.

- "Le molesta si fumo?", se oye apenas uno se va introduciendo en el vehículo: s-i-n p-a-l-a-b-r-a-s.

- Opuesto al parlanchín compulsivo, cuando hay que llegar a un lugar semi desconocido, esos que anotaste la direcciónm y saliste corriendo en busca de un taxi, allí el Sr. T será una especie de Hombre Mirando al Sudeste del volante, que manera con vista fija al horizonte sin dirigirte palabra. Sr. T: estamos llegando a destino o entrando en la Dimensión Desconocida?. Cric, cric, cric...

- Taxista souvenir: Te ve subir cargado de papelitos, tickets, boletitas, anotaciones, etc que fuiste recolectando en una mañana infernal de trámites en el Microcentro. Ergo, el Sr. T alimentado por tu estilo "Equeco", te llena de imanes de radiotaxi, folletos para que si tomas el mismo taxi quince veces te ganas una cena en Aldo Bonzi para cuatro personas sin bebidas, o haciendo 20 viajes, un dia de SPA. Si, un SPA absolutamente necesario e imprescindible después de haber bancado durante 20 viajes al mismo Sr. T. Me tendrían que regalar una estadía en un templo budista en el Tibet como mínimo!

- As del volante: después de una reunión donde los clientes te pasearon por todos los temas posibles, elegis no padecer el subte en hora pico, te volves a la oficina en un taxi. "Más relajado" dice tu cabeza, presa del autoengaño.
Sólo será más relajado si no te toca en suerte el hermano de Ayrton Senna que te lleva flameando por Callao, más pianta"o" que el de Piazzola. Cuando tome las curvas, te sentís invadido al instante por un efecto Indianápolis, como aquel del Italpark de nuestra infancia.

Lo pienso, lo medito, pero siempre hay una oportunidad fatal en la que levanto el brazo y algunos de estos Sr. T se interponen en mi camino. Vaya aquí mi homenaje a estos trabajadores que me brindan desinteresadamente material para el blog. Salud!

4 comentarios:

Norali dijo...

Yo, desde que convivo, laboralmente hablando, con los tacheros, los odio tanto, que adoro a los colectiveros

Marcelo Cafferata dijo...

Tenemos entonces que hacerle un homenaje tambien a los colectiveros... pero, hace mil que no tomo colectivo. Que burgues me siento!

Verónica Molina dijo...

jaaa! me hace mucha gracia que hayas pensado en un título para tu post parafraseando al tranvía llamado deseo, y yo hoy haya puesto algo relacionado con esa misma obra en mi post de hoy... qué gracioso!

Y sí, los tasssistas son una raza muy particular, mi querido Revoleando. Pero, otra vez en concordancia con vos, hace tanto que no tomo un colectivo -ni quiero tomármelo- que prefiero mil veces soportar el estigma del taxista de turno o, lo que es peor, el estilo comprimido del subte. Késelevaser. Gustos son gustos...

nadasepierde dijo...

Me leí todo desde el principio, (obvio) y llegué hasta acá.... y me hiciste reir acordandome del contador de mi empresa (cuando trabajaba en mi empresa)... y me hiciste pensar tambiém en que ya tengo un problema menos en mi vida...porque no es facil sobrellevar la vida con nuestros socios de la afip...ustedes se llevaran bien con ellos??
de taxistas y colectivos, no puedo opinar, porque no uso.
Ahora me voy a pispear tus otros blogs, el de dvd, sobretodo.
y te sigo leyendo.
Un beso