martes, 2 de marzo de 2010

Embriagados de fama: un post dedicado al "mediopelo" oficineril

Una amiga mía no para de contarme sus viscicitudes diarias en la oficina: gente que porque tiene un sello, una chapita, un escritorio con puerta que cierra del lado de adentro, hace ese pequeño alarde de poder dentro de su micro-mini-infra-territorio de trabajo fingiendo ser un "Master of the Universe" aunque sean "piojos resucitados", como diría mi viejo.

Nos ha tocado tenerlos como compañeros de oficina o los padecemos a diario en nuestra vida profesional: microemprendedores (que tienen mucho más de micro-scópicos- que de emprendedores) que creen que porque están ahora del otro lado del mostrador y  pagan un honorario, son amos y señores con siervo de la gleba 24 horas all inclusive a su disposición.

¿Qué hace un espécimen de estos dentro de una oficina?
- aunque estés a dos metros de su oficina te hace llamar por el interno, así se siente importante. No mueve el traste de la silla, todo es con telecomando. Sus frases célebres son "comunicame con ...." "necesito ubicar al gerente de la firma ...." "mandale por favor un mail a ....".
Avísenle por telegrama colacionado que hace una semana que entró a la empresa y que por favor no se confunda: cuando hicieron el brindis de fin de año no brindaron porque terminara la Facultad, brindaron porque terminara el secundario de una vez por todas, que lo tenía colgado!!!

- si le dan a su cargo la caja chica, se darán dos cosas simultáneamente
a) hay que especificarle hasta en qué se usaron hasta los centavos.
b) luego de entregarle el comprobante de gasto preguntará: "Esto está autorizado?" "Por quién?"
Cree que maneja las cuentas numeradas en las Islas Caimán y no tiene idea que un Subtepass no requiere demasiada explicacion que digamos ni la autorización de la plana mayor de la empresa. "Te tomaste el subte para ir adónde...?" pregunta inquisitivamente como si fuera el famoso detective de Agatha Christie. Escuchame, Poirot trucho, tomé el subte para hacer trámites en el centro, mi vida, no es un free pass para el Aquarium de Miami este cartoncito, dulzura! No te dejan entrar a Magic Kingdom con esto!

- cuando te va a explicar algo, dice: "Traete un cuaderno que te quiero indicar unas cosas....". Y para no andar creando rispideces, uno va con el cuaderno: obviamente semejante despliegue era para dictarte el nombre de un proveedor y un número de factura que necesita ubicar.
Pequeño saltamontes, el que no tiene ni memoria ni neuronas, eres túúúú. Y la factura que estás buscando es la te dejé hace tres días en tu propia comarca y guardaste bajo el lema "Cuando tenga tiempo la miro...", remember?.

- cuando el cadete va al Banco siempre está atento para colar impuestos propios: patentes. El mediopelo oficineril se siente importante si otro le paga los impuestos y el cadete flota de felicidad: una excusa más para estar media hora como mínimo fuera de la oficina.

- Regla de oro: si la oficina paga el almuerzo, el mediopelo astutamente pide como para comer una semana entera y engulle todo en sus buches como un hamster. Si entre los compañeros se piden algo, el ratonazo indudablemente apunta a compartir o al combo gaseosa + ensalada de fruta. "Algo livianito, viste?"

- Otro rasgo fundamental: sabe de política nacional e internacional, psicología social, economía, medio ambiente, arte abstracto y figurativo, bordado peruano, filosofía maya, horóscopo quechua y cualquier otro tema que se toque durante el día de trabajo en cualquier conversación.
Cuando el sujeto no está participando activamente de la charla, asoma jirafísticamente el cuello desde su reducto y se acopla dando clases magistrales de cualquier tema para toda la oficina. Tomamos nota de tu amplia sabiduria, librogordodePetete hecho persona?

- este "nuevo rico" oficinístico deja rodar cualquier dato de su vida pública y/o privada. Todo, excepto su sueldo. Nadie nunca lo sabrá por más que revise la oficina la Criminalística de la Federal. El sueldo de un "famoso" no es un dato para andar divulgando por ahí.

- Día de graduación y presentación en sociedad: es el día que al sujeto rastrero le dan "firma" en la empresa: todo papel que no lleva su firma o inicial carece de validez.
Iniciala desde la orden de compra del papel higiénico hasta un cheque de seis cifras con absolutamente el mismo rigor. Un VIP que se precie de tal se hace rogar: firma cheques tres dias por semana y nunca más de media hora cada día. Que el mundo espere, su firma no se despliega en cualquier momento ni a pedido de cualquiera, por favor!

En mi vida profesional he visto en muchas empresas a las que concurro el "ascenso y violenta caida" de este tipo de personajes. Que de tan alto que quisieron volar, se han estrellado contra el piso sin más trámites en tiempo récord.
Pero evidentemente, luego de estrellados no han podido transmitir sus vivencias a los congéneres y siempre hay otros mediopelos novatos dispuestos a brillar en sus cinco minutos de fama previos a ser una estrella fugaz más, en el amplio firmamento de la oficina.

7 comentarios:

mdl1970 dijo...

Pregunta: Ud es el Marcelo Cafferata del C.H. Iona en los 80's ?

nadasepierde dijo...

siii, tuve la suerte (suerte???) de ver muchos de esos pululando en mi empresa... y de golpe cuando mediopelo está ascendido un escalón pero tampoco llegó al top...se vuelve chupamedias insoportable, y mas papista que el papa.... hasta organiza la colecta de cumpleaños del gran jefe.

me dan un poco de pena, con que poco se creen tanto!!!

muy buena descripción de la fauna oficinesca!

un beso

Marcelo Cafferata dijo...

Estimado mdl: No soy yo. Pero aunque parezca mentira tuve un compañero en mi misma division del Secundario que se llamaba Marcelo Cafferata (nos diferenciabamos por el segundo nombre) y es muy probable que sea él, el que iba a IONA. Saludos!

Anónimo dijo...

Increible descripción!!!! Estimado amigo esto lo padezco a diario!!! No te parece realmente insoportable la vida oficinistica asi? Son buenos compañeros o son ratas encubiertas? Beso! Vos te podrias mandar la parte y sin embargo sos lo que sos! Amalia

La Pé dijo...

Ahhhh yo no tengo la "suerte" de padecer a esos especímenes, porque soy gerenta general de consulta sobre el clima a "la tardecita por si refresca", liquidadora de caja chica, sacadora oficial de fotocopias, buscadora de puchos al quiosco para la jefa, gritadora principal por la escalera a la hna de jefa que vive arriba cuando otra "chica" amiga le pifia y llama a la oficina y además, laburo...

Verito dijo...

Son in-cre-í-bles estos especímenes! Odiosos! Otra característica que detesto de ellos es que tratan al personal de maestranza con los modales de Calígula, y sin embargo frente a sus jefes se transforman en unos gusanitos dóciles y resbalosos... aggghhh! Son feítos. Y tiene razón: muy muertos de hambre cuando son parte de almuerzo que paga la Addddministración. Divertidísimo post, Revoleando!

Milenius dijo...

La mayoría de estos ejemplares se comieron el verso de que "la empresa es una gran familia", y se creen los dueños en cuanto los autorizan a firmar cualquier cosa. Yo comparto el espacio con uno de esos, excepción hecha de que cuando el jefe no está, es el más canchero del mundo y el que más lo critica, y hoy, a punto de mandar un libro a la imprenta, mi jefe dice "no les voy a mandar un cd, porque me hacen gastar al pedo" (¡¡UN CD, ¡¡ESTOY HABLANDO DE UN CD!! ¡¡cuesta menos de un peso si comprás un bullet!!) y el canchero en cuestión le responde "tenés razón, para qué, si al final no lo devuelven nunca". Este cancherito trabajó mil años en editoriales, pero no tiene ni idea del proceso de hacer un libro... Eso sí, hoy lo hizo ahorrar un peso al jefe.

Tengo que agarrarme la cabeza a cada rato...

El falso dueño no sabe que si le tienen que dar una patada, lo rajan sin el menor miramiento...

Besos.