miércoles, 6 de enero de 2010

Súbete a mi moto...

Te los habrás cruzado seguramente cuando vas manejando por el centro.
Son una especie de bicivoladores a velocidad jet, infaltable mochila/morral cruzada en diagonal e inmensamente hábiles en entramar un zig-zag perfecto entre cualquiera de los  vehículos que se les aparezca en su camino.
Son ellos, los que vienen como flotando a cinco centímetros del piso, a punto de despegar en vuelo rasante como la bicicleta de "E.T." y en cualquier semáforo de la 9 de Julio los ves agrupados cual cardúmen, por docenas. Raza valiente y servicial si las hay: nuestros abnegados motoqueros.

Obviamente, trazando esos recorridos por la ciudad a velocidad rayo, nos alegran el día porque llegan a lugares insospechados y en el menor tiempo posible.
Pero...(siempre hay un pero)...  cada vez que me entregan un trámite impecablemente finalizado, me asoman, por decirlo de alguna manera, siempre, siempre, siempre las mismas reflexiones.

Efecto Primero Entrado- Ultimo Salido: llegan a toda velocidad al punto de realización del trámite/entrega del sobre/lugar de retiro de documentación.... Llegar rápidamente llegan... pero luego hay siempre una hora/hora y media mínima de demora que hace que mi trámite termine costando el cuádruple?
"Había mucha cola" "me hicieron esperar" "la persona no estaba" "no tenían el sobre preparado" "tardaron mucho tiempo en encontrar el sello" son algunos de los mensajes que expele el Sr. Motoquero a su regreso tipo muñequito  "Made in Taiwan": apretando un botoncito, el Sr. Motoquero despliega alguna de esas posibilidades al azar.

Duplica Valor Viaje (DVV): Pregunto: Qué avatar del destino -palabra tan de moda en estos días con los alienígenas azules que llenan la ciudad de afiches gigantes- hace que la persona a la que tienen que contactar no se encuentre en su domicilio y tengan que volver a pasar más tarde? Clink caja! Efecto DVV.
- "Tuve que ir dos veces" emite un sonido a desgano, a su regreso, el Sr. Mr. Moto
- "Pero la persona a la que hay que entregarle el sobre no se mueve de la casa, el padre está postrado hace como dos años...."
- "Habrá ido al médico" contesta solemne arqueando ceja derecha sin que se le mueva otro músculo.
Efecto DVV y punto: conste en actas.

Abóllame la vida de un tirón: Juro que los papeles salen de la oficina lisitos, con un planchado perfecto.
Trámite finalizado: vuelven sellados.El sello se ve perfecto, pero el papel está como si todo el Jardin de Infantes sala 5 de "Nuestra Señora del Perfecto Origami" hubiese intentado doblarlo para hacer un ejército  grullas... y varias veces.
El papel -si así podríamos continuar llamándolo- presenta en un simple diagnóstico "a la vista" contusiones múltiples, traumatismos varios -bollos, abolladuras- y está lleno de arrugas y dobleces. Sintetizando: Impresentable! Ahhhhhh bueeeeeeeeeeeeeeeeeeno, pero está sellado.

Abóllame combo plus (item anterior con bonus track de truco de Tu-Sam): Tomamos como precaución darle una carpetita junto con los formularios a sellar de forma tal de impedir bollos varios.
Aplicando el truco Motoquero Tu Sam, encontramos que la carpeta viene impecable.
¿Y el papel sellado que trae dentro de la impoluta carpeta? Tan abollado como en el punto anterior. El Sr. Motoquero, de todos modos, ha salvado el honor de la carpeta que sigue prolijita, como para ser vuelta a usar en otro viaje posterior.


Efecto mordido perruno: Si el motoquero va al Banco y tiene que recortar un cupon de pago, evidentemente deben sacar un perro de la mochila que mordisquea el papel. Jamás un "doblo y corto". Jamas! Un buen motoquero que lleve su profesionalismo con orgullo recurre a cortar el papel dejando como efecto inmediato que pareciera que lo hubiese mordido alguna mascota hogareña.
Luego inicia el juego de adivinar algunas partes del papel que han sido "erosionadas" en el corte letal donde se han perdido microparticulas escenciales, por ejemplo, la fecha de pago. Auch!

A pesar de estos pequeños detalles cotidianos, va entonces este humilde post, homenajeando a los servidores osados y valientes que surcan con su moto la ciudad.
Por si no lo leyeron anteriormente, los taxistas no se pongan celosos que tuvieron sus cinco minutos de fama, eh? (Leer post: Un taxista llamado deseo)

2 comentarios:

El Oficinista Aburrido dijo...

Ya agregué tu blog a la lista de mis blogs amigos. ¿Cómo no lo hice antes?

Verito dijo...

jaaa! Buenísimo, Revoleando!!! Es que los motoqueros nos salvan de cada tragedia griega! Cada vez que en la oficina está a punto de incendiarse Roma y la peste del quilombo inminente amenaza con llegar hasta Sri Lanka, se te ocurre la frasecita salvadora: "no te preocupes, TE LO MANDO CON UNA MOTO!". Y ahí sí, agarrate Catalina, los avatares son los que vos contás acá, pero una cosa es segura: pateaste la pelota para adelanteeee! Divertidísimo post! =)