jueves, 23 de julio de 2009

Pongamosle onda...


Hace frio, muchísimo frio. La ciudad está particularmente gris y esa llovizna imperceptible pero molesta hace que todo tenga un tinte melancólico.
Cuesta levantarse y abandonar las sábanas calentitas que claman por los famosos "me quedo cinco minutos masssss".
Y sobre todo, salir a trabajar, venir a la oficina, cuesta mucho más cuando hace frío y llueve.

En compensación, a tanto frío de afuera, la oficina me responde con un calorcito de "hogar" muy particular: es un poco refugio de estos días tristes -tanto por lo gris de afuera como por sentimientos personales-, es un poco ponerme en acción y en contacto con mi trabajo cotidiano... y esos mismos clientes que en otro momento logran sacarme de las casillas ahora hasta me producen cierto humor acogedor.
El frío va cediendo, hay café calentito esperándome antes de las Declaraciones Juradas, balances, facturas, recibos, tickets y muchos pero muchos papeles.

Y a pesar de todo: es mi lugar. No hay nada que hacer. Repito: hay un calor especial que no importa todo el frio de afuera, no importa toda la tristeza que tenga, no importa que los días estén grises. Se prende la compu, suena el teléfono y entonces puedo ponerle onda a una semana sumamente complicada, controvertida, dificil... y FRIA!.

¡Qué bueno es tener estos lugares de abrigo para estos momentos raros...!. A pesar de todo lo que uno -yo!- frecuentemente proteste, acá está noble, abrazándome con todo su calor.
Gracias!
A la oficina y a uds. que me alegran el día. Cada día. Todos los días.

1 comentario:

Verónica Molina dijo...

Así es, Revoleando Papeles, hay lugares acogedores en los recovecos más impensados: oficinas, cabinas, cubículos... nuestros trabajos son a veces el escape, físico y mental, del frío terrible que puede hacer afuera (en la calle y en nuestras vidas).